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Se entiende como efecto invernadero la reradiación de calor por los gases
contenidos en la atmósfera hacia la Tierra.
Los rayos solares atraviesan la atmósfera y llegan a la Tierra, Fig. 1, durante el día con
radiaciones de onda corta, infrarrojos, y el calor es devuelto por las noches con radiaciones
de onda larga. Pero, afortunadamente, los gases contenidos en la atmósfera reflejan parte de
este calor a la Tierra, calentándola.

Fig. 1. Mapa de los gases de la atmósfera
Sin este efecto, llamado de invernadero, y que es un fenómeno natural, no
habría vida en la Tierra; ¡nos moriríamos de frío, la temperatura media no sería de 15 ºC
sino de -20 ºC!
El problema estriba en que los gases que reflejan el calor calentando la Tierra lo hagan en
demasía y el calentamiento sea excesivo provocando aumentos de temperatura en crecimiento
continuo que junto con las radiaciones excesivas de rayos ultravioleta, provocado por los
agujeros de la capa de ozono, alcancen consecuencias equivalentes a una catástrofe nuclear.
Frente a esta, que podríamos llamar, escuela de pensamiento, se antepone otra que afirma que
la evidencia de que la Tierra se esté calentando está muy lejana a ser definitiva y que en
realidad la temperatura de la Tierra está bajando.
Expondremos aqui los factores que intervienen en el efecto invernadero y dejaremos abierto el
debate en cuanto a límites que pueden llegar a provocar desastres para la vida en la Tierra
con cambios climáticos importantes.
Hay que tener en cuenta que el clima por su propia condición es mutable, tiene rachas que
suscitan teorías que algunos climatólogos contemplan con sorna. Un periódico londinense, un
21 de enero, publicaba: «No hace nada de frío, los caminos están polvorientos, hay
moscas por todos lados y los rosales florecen. Tal época del año así nunca hasta ahora se
había conocido en el mundo.» Quizás podríamos suscribir lo mismo hoy día, pero el caso
es que este texto apareció el 1661, ¡hace más de trescientos años!
No obstante, los organizadores de la última reunión de Buenos Aires sobre el clima afirmaron
que el calentamiento de la Tierra era un hecho sobre el que todos estaban de acuerdo. Lo
cierto es que en el documento que firmaron los 17.000 científicos asistentes admitía que no
había fundamentos científicos de que la actividad humanada en general fuera la causante de
provocar cambios climáticos.
Aunque los científicos se mostraron cautelosos al mencionar el evidente aumento de calor de
la Tierra, presentaron gráficos basados en modelos matemáticos como en la Fig. 2 y
previsiones de aumentos de temperatura como el de la Fig. 3.

Fig. 2. Promedio de las temperaturas de la Tierra

Fig. 3. Aumento de la temperatura promedio de la Tierra
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El principal causante de este efecto es el vapor de agua que está presente
en un 98%.
Otros gases son los que se muestran en la siguiente tabla, aunque el más demostrado es el
anhídrido carbónico, CO2.
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Nivel preindustrial |
Concentración en 1994 |
Tasa anual de aumento |
| CO2, ppm |
280 |
358 |
+0,4 |
| Metano, ppbv |
700 |
1720 |
+0,6 |
| Óxido nitroso, ppbv |
275 |
312 |
+0,25 |
| CFC-11, pptv |
0 |
268 |
- |
| HCFC-22, pptv |
0 |
110 |
+5,0 |
| Perfluoro-carburo, pptv |
0 |
72 |
+2,0 |
| Hexafloruro de azufre, ppbv |
0 |
3-4 |
+5,0 |
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| Tabla 1. Componentes del Aire Seco (1,2928 Kg/m3, a 0 ºC 760 mm) |
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| 1.1 Anhídrido Carbónico. |
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Este gas se desprende al quemar gas, carbón y petróleo y tiene la propiedad
de retener los rayos infrarrojos. Puede, pues, decirse que el hombre, a nivel teórico, al
quemar combustibles emite CO2 y por tanto contribuye a aumentar la temperatura de la Tierra.
También puede decirse, sin duda ni discusión, que la cantidad de CO2 encontrada en la
atmósfera ha aumentado sustancialmente en las últimas décadas. A partir de aquí y usando modelos
teóricos (el IPCC por ejemplo) relacionan la cantidad de CO con los aumentos de temperatura de
la Tierra haciendo predicciones para anunciar grandes catástrofes sobre descongelación de
casquetes polares, inundaciones de islas enteras y desgracias generalizadas. Este gas se genera
por combustión en automóviles, Fig. 4, calefacciones industriales, antracita, hulla de centrales
térmicas, incendios forestales y gas. Estos motivos causan el 70% de producción de este gas y el
30% se atribuye a la desforestación, privando a la bioesfera de reducirlos por la fotosíntesis.
Por año se liberan a la atmósfera 26.000 megatoneladas (Mt) de este gas. La tasa de aumento es
del + 0,4% anual.

Fig. 4. Evolución pasada y probable de la concentración de
C02 en la Tierra
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| 1.2 Metano |
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Este gas, CH4, proviene principalmente de actividades agropecuarias y es
responsable de 16% del efecto invernadero. Mil quinientos millones de cabezas de ganado
producen 160.000 millones de metano. Este gas surge de la descomposición de materia orgánica
en lugares pobres de oxígeno y también en los gigantescos cultivos de arroz en Asia, además
de los incendios forestales.
Una molécula de metano tiene un poder de calentamiento 25 veces superior a una de CO2. Su
permanencia en la atmósfera es de 12 años y se considera que se liberan 500 Mt anuales.
La tasa de aumento es del + 0,6% anual.
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| 1.3 Óxido Nitroso |
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Este gas, NO2, viene originado por el uso abusivo de fertilizantes
nitrogenados artificiales y por los desperdicios del ganado. Aunque su concentración en la
atmósfera es escasa, una molécula de NO2 tiene un poder de calentamiento global 230 veces
superior a una de anhídrido carbónico CO2.
Cada año se liberan a la atmósfera 9 Mt de este gas con una tasa de aumento del + 0,25%.
Su permanencia en la atmósfera es muy alta.
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| 1.4 Refrigerantes y Desengrasantes |
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Dentro de este grupo podemos situar los clorofluorocarburos y halocarburos,
CFC, HFC, HCFC, SF6 y PFC, todos de origen industrial y con poder tóxico.
Son utilizados en las espumas flexibles de poliuretano, en las espumas rígidas nouretano,
refrigeración, acondicionamiento de aire, aerosoles, congelación de alimentos, disolventes y
extinción de incendios.
Son compuestos de una larga supervivencia en la atmósfera y tienen un gran poder de
invernadero. Uno de ellos, su molécula, calienta diez mil veces más que una de CO2.
Contribuyen en un 15% al efecto invernadero y, además, son los principales responsables
de la destrucción de la capa de ozono.
Los HCFC son los sustitutos de los CFC porque son menos perjudiciales pero pueden considerarse
de mera solución transitoria. Los SF6 y el PFC son de producción escasa pero son muy tóxicos y
duran mucho.
Su producción alcanza una megatonelada anual con una tasa de crecimiento de + 0,5% y su
permanencia en la atmósfera es enorme, yendo desde los 90 años hasta ¡390 años! Las diversas
reuniones de organismos internacionales, empezando por la redacción del Protocolo de Montreal,
de Buenos Aires y el de Kyoto, han ido recomendando disminuciones de producción, congelaciones
de uso y hasta prohibiciones, preconizando productos alternativos y estimulando la investigación
para poder hacer sustituciones lo antes posible.
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Como contrapunto a todo lo expuesto, creemos interesante traer aquí las
consideraciones de un catedrático de la Universidad de Columbia USA, hoy profesor de una
universidad privada catalana, que cuestiona el cambio climático de la Tierra basándose, entre
otras cosas, en que el documento firmado por miles de científicos en Buenos Aires decía que
no hay fundamentos científicos para asegurar que haya cambios climáticos causados por la
actividad humana y por tanto el consenso proclamado por los ecologistas no existía.
Las predicciones que relacionaban las cantidades de CO2 con los aumentos de temperatura se
basaban en modelos teóricos sin validez demostrada. Según ellos en 20 años tendría que
haber aumentado la temperatura de la Tierra en +0,7 ºC y no se ha cumplido. Midiendo la
temperatura por métodos tradicionales se ha constatado que la temperatura ha aumentado
+0,5 ºC en los últimos cien años, lo que está dentro de la variabilidad inherente al clima,
pero lo curioso es que el aumento se produjo entre 1900 y 1940 y desde entonces, que es
cuando se ha quemado la mayor parte del petróleo, no ha subido nada.
Por el contrario, medidas más precisas hechas con satélites muestran que la temperatura ha
bajado unas centésimas. La evidencia de que la Tierra se calienta está muy lejos de ser
definitiva y la validez de los modelos utilizados para hacer predicciones están en
entredicho. La Fig. 5 muestra esta contradicción.

Fig. 5. Temperatura prevista según el modelo IPCC
Estos y otros argumentos similares ponen en duda la validez de las
afirmaciones de los grupos fundamentalistas que pretenden imponer, a través de conferencias
como las de Buenos Aires, políticas ecológicas. Estas políticas son peligrosas porque pueden
limitar severamente la capacidad de crecimiento de los países pobres, con gran peligro para
la humanidad.
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