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En un edificio las pérdidas de calor a través de los cerramientos son proporcionales a la diferencia de
temperaturas entre el interior y el exterior del edificio, es decir, cuanto más alta sea esta diferencia mayor
será el gasto energético de calefacción. Suponiendo que la diferencia de temperatura entre el interior y el
exterior sea uniforme, en el techo, paredes, ventanas, etc. el porcentaje de calor disipado en cada uno de
los elementos constructivos puede verse en la Fig. 6.

Fig. 6. Pérdidas de calor en un edificio
Estos porcentajes de energía disipada en cada uno de los cerramientos pueden cambiar sustancialmente si la
temperatura a nivel del suelo es diferente de la del techo. En este caso las pérdidas de calor a través del
techo pueden ser considerables.
Según lo anteriormente descrito, si no se emplean dispositivos para evitar la estratificación térmica del
aire de estos locales nos encontraremos con una disminución de la eficiencia energética debida a dos
circunstancias:
Por la necesidad de tener que calentar, hasta las condiciones de confort o bienestar, un volumen de
aire muy superior al de la ZONA OCUPADA.
Por el aumento de las pérdidas caloríficas a través del techo debido a la mayor diferencia entre la
temperatura del aire en la parte superior de la nave y la temperatura exterior.
Pero veamos más detenidamente estos dos aspectos: Partiendo de un local frío, al empezar la jornada se
pondrá mucho antes a régimen, alcanzando una temperatura uniforme, un local con ventiladores de techo que otro
sin ventilación, en el que para lograr la temperatura de bienestar en la zona ocupada, se originarán
temperaturas crecientes hasta el techo.
La fórmula siguiente:
C = 0,24 V (t2-t1)
indica la cantidad de calorías (kcal) necesarias para calentar una masa de aire V(kg) desde una temperatura,
por ejemplo, de t1(ºC) a la t2. Como puede verse esta energía es tanto mayor cuanto más grande sea el incremento
de temperatura necesario. En el ejemplo de las figuras es de 20ºC con una temperatura uniformizada desde el
techo y de 25ºC aproximadamente en el otro caso sin ventilación.
Desde el punto de vista de las pérdidas de calor por transmisión de paredes y techo la fórmula:
P = S (KS (t2-t1))
Depende también, de forma directamente proporcional, del salto de temperatura que, en este caso, es la del
interior del local al exterior del mismo, a la intemperie.
Calculando las pérdidas zona a zona, a medida que la temperatura aumenta, se llega a valores muy superiores
de los que arroja el mismo cálculo en el caso de una temperatura uniforme.

Fig. 7. Ahorro de energía en calefacción

Fig. 8. Ahorro de energía en calefacción
Como ejemplo supongamos la nave de la Fig. 9, a cuyas paredes, techo y suelo les consideramos un coeficiente de pérdidas K, que es el mismo en todos los casos.

Fig. 9. Nave
La cantidad de calor por unidad de tiempo que se perderá, en el caso de tener una distribución de
temperatura como la indicada, valdrá:

El valor de este ahorro de energía, sólo debe tomarse como un dato cualitativo ya que se ha hecho la
hipótesis de un mismo coeficiente K para las paredes, techo y suelo. Para conocer el valor del ahorro real
de energía en una construcción determinada, debe efectuarse el cálculo introduciendo los valores reales de los
coeficientes K, es decir, tener en cuenta el tipo de paredes, techo y suelo y si están o no aislados.
Los ventiladores idóneos para instalar el aire desde arriba hacia abajo son del tipo de techo, como los
representados en la Fig. 1, y con diámetros de 900 a 1500 mm. Son aparatos de caudal, con pocos álabes, de
tres a cinco máximo, y que giran a velocidades por debajo de las 500 rev/min.
En el catálogo S&P, pueden hallarse las características de este tipo de aparatos.
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