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En este caso nos basamos en experiencias anteriores que nos demostraron que para arrastrar el agua de una superficie plástica y forzarla a desprenderse, es necesario impulsar el aire a una velocidad entre 50 y 60 m/s.
Para conseguir este resultado, tanta importancia tiene el caudal a mover como el diseño de las boquillas de soplado y el ángulo de incidencia para conseguir evitar las turbulencias.
Dado que no era preciso secar las cajas por dentro, determinamos utilizar 3 boquillas, dos de ellas soplando una por cada lado de la caja y una tercera situada debajo de la cinta y soplando sobre la base, siempre en sentido contrario de la circulación de las cajas.
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